La problemática social de la violencia familiar en general, y el maltrato infantil en particular en sus diferentes formas (daño físico, daño psíquico, abuso sexual, negligencia y/o abandono) “lesionan una serie de derechos contenidos en los tratados de derechos humanos: Derecho a la vida, derecho a la libertad, derecho a la seguridad e integridad de la persona, derecho a la dignidad personal, derecho a no ser sometido a torturas ni penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, derechos a la salud.
Numerosos estudios o investigaciones sobre esta problemática afirman que las creencias y representaciones culturales de nuestra sociedad patriarcal2, mediatizadas por las instituciones sociales y familiares, ponen en situación de mayor vulnerabilidad a la niñez y adolescencia respecto de ser victimas de malos tratos por parte de los/as adultos. Si bien no existe estadística nacional y/o provinciales en este sentido, las cifras de instituciones que específicamente abordan situaciones de maltrato infantil, muestran porcentajes alarmantes donde cada número representa una niña o niño que ha padecido corporal y emocionalmente el abuso de poder del padre, madre o adulto encargado de su cuidado.
Reflexionar sobre estrategias de acción para revestir estos números requiere del compromiso de todos/as los miembros de la sociedad.







