Campaña: Día del niño
Jugarse por la paz
En el marco de la Década Internacional de una Cultura de Paz y No Violencia para los niños del mundo
El programa “Jugarse por la Paz” lleva adelante una campaña con motivo de celebrarse el Día del Niño, promoviendo la compra de juguetes no violentos y la convivencia pacifica en la ciudad.
“Jugarse por la paz” es un programa tendiente a promover la reflexión, que concibe la Paz, no sólo por la ausencia de conflicto, sino que es un concepto dinámico que necesita ser aprehendido y compartido, vinculado directamente con la construcción constante de la convivencia pacífica en la ciudad, a través del reconocimiento de los derechos, la tolerancia, la aceptación del otro y el respeto por la diversidad de opiniones.
Este programa es organizado por Ciudades Educadoras Delegación América Latina, y la Asociación Civil Scouts de Argentina, desde abril de 1999. En esta oportunidad se suma a la iniciativa la Oficina Municipal de Derechos Humanos, así como la GUM (Guardia Urbana Municipal), equipo que interviene en los espacios públicos con la finalidad de promover condiciones de seguridad en la ciudad mediante el fomento de prácticas de buena convivencia, observancia de las normas y respetuo mutuo.
En este marco se realizan intervenciones masivas en las semanas previas al día del niño y las fiestas (Navidad y reyes). Por otro lado, se lleva a cabo un trabajo constante durante todo el año, con actividades como talleres para docentes, cursos y visitas a escuelas, entre otras.
A qué jugamos? Dónde jugamos? Cómo jugamos? Quiénes jugamos? Con qué jugamos?
Desde esta perspectiva particular, se considera al juego como espacio de aprendizaje y de relación, donde es responsabilidad de los adultos la adquisición de juguetes no violentos como regalo para los niños.
Con el juego el niño pone en marcha los mecanismos de su imaginación, expresa su manera de ver el mundo que lo rodea, de transformarlo, desarrollando su creatividad. Es el vehículo que tienen los niños para probar y aprender.
Considerar al juego como espacio lúdico-educativo es otorgarle el status que merece. Es a través de las experiencias de juego donde los niños aprenden y se relacionan con sus amigos, sus familiares y la comunidad.




