| Un médico y un scout, nuevos sacerdotes de Avellaneda-Lanús | ||
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| Avellaneda (Buenos Aires), 26 document.write(meses(11));Nov. 07 (AICA) | ||
El obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Frassia, ordenó sacerdotes este sábado a Marcelo Achával, médico pediatra y neumonólogo, y Maximiliano Bartel, scout y colaborador de los movimientos de Partida y de la Palabra, durante una celebración eucarística en la catedral Nuestra Señora de la Asunción. Achával eligió como lema de ordenación “Por Cristo, con El y en El”, mientras que Bartel guiará su vida consagrada por el lema “Beberán mi cáliz y recibirán mi bautismo”. Ambos fueron ordenados diáconos el pasado 17 de marzo. Achával desempeñó ese ministerio en la parroquia San Pedro Armengol, de Gerli, y Bartel, en las parroquias Cristo Redentor y Virgen Madre. Achával nació en la provincia de Córdoba en el seno de una familia de seis hermanos. Se recibió de médico en 1986 y trabajó en el Hospital Británico y en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, hasta que en 1999 ingresó al seminario. En tanto, Bartel ingresó con 23 años al seminario Santo Cura de Ars, de la arquidiócesis de Mercedes-Luján, en 2000 y luego pasó a la casa de formación local Pablo VI. Trabajó apostólicamente en el grupo “Parroquia Joven”, de Santa Teresita, e integró el grupo scout 415, de Nuestra Señora del Carmen. Una vez ordenado diácono también trabajó en la Pastoral Vocacional diocesana. La misión es amar más Monseñor Frassia recordó, en la homilía, que “ser sacerdote es lo mejor que les ha pasado porque Dios no se equivoca” y explicó que Dios les pide el sacrificio de “amar más”, porque “el sacerdote que no ama más, está desconociendo su identidad. Ustedes están llamados para ser padres de todos, o padres de muchos, pero realmente tienen que amar más”. “¡Por favor, amen a su familia! ¡Por favor, amen a su obispo! ¡Amen a sus sacerdotes, trátenlos bien! ¡Cuiden la fama, ayúdenlos! ¡Sean hermanos con los hermanos! Traten bien al pueblo fiel laico. No les amarguen la vida ni se la hagan imposible”, precisó. El prelado sostuvo que “cada uno de nosotros si quiere vivir en plenitud el ministerio que se nos ha confiado, tendrá que considerar estas cosas porque tendrán que ser renovadas, purificadas, encauzadas y revitalizadas”. “Le damos gracias al Señor y le pedimos que siga llamando, del seno de nuestras familias, personas para distintas vocaciones que tenemos que vivir. Y acuérdense: no desconfiar, no tener criterios mundanos, no opacar ni reducir la Gracia de Dios. Si Dios llama y pide es porque primero da la Gracia. Y porque da la Gracia, puede pedir, puede exigir, y ‘en su nombre echamos las redes’, y en su nombre le decimos que si. ¡Ven y sígueme!”, concluyó.+ Texto completo de la homilía | ||





